Salida formativa literatura infantil- Cuentacuentos en escuelas infantiles
- SALIDA FORMATIVA-TALLER LITERATURA INFANTIL
CUENTACUENTOS EN ESCUELAS INFANTILES
Realizamos una salida formativa a escuelas infantiles de la zona , donde llevamos a cabo una actividad de cuenta cuentos dirigida a niñ@s de 1 a 3 años. Esta experiencia tuvo como objetivo acercar al alumnado a la realidad del aula y poner en práctica los conocimientos.
Durante la actividad adaptamos los cuentos a las diferentes edades después de hacer una selección de ellos, utilizando lenguaje sencillo, entonación expresiva, gestos, material visual, y en algunos casos canciones y sonidos para captar la canción de los más pequeños.
Cada aula presentaba ritmos y características distintas lo que obligó a ser flexibles y responder a las necesidades de cada grupo de manera adecuada.
La experiencia resultó muy enriquecedora, permitió vivir de primera mano el contacto con niños tan pequeños, observar sus reacciones y comprender la importancia de crear un ambiente tranquilo, seguro y motivador. Además comprobamos cómo los cuentos favorecen el desarrollo del lenguaje, atención, imaginación y vínculo afectivo.
En cuanto a los aprendizajes, desarrollamos habilidades como la expresión oral, el control de la voz, la gestión del grupo, y la observación del comportamiento infantil. También aprendimos a improvisar cuando algo no salía como estaba previsto y a valorar la importancia de la paciencia y la empatía en la labor educativa.
Realizar esta salida a escuelas infantiles para hacer el cuentacuentos con niños de 1 a 3 años ha sido, sinceramente, de esas experiencias que te hacen “pisar tierra” y entender de verdad lo que significa estar en un aula.
Como futura educadora infantil, me di cuenta de que no es lo mismo preparar una actividad en clase que vivirla delante de niños tan pequeños. Adaptar los cuentos según la edad fue clave: no puedes contar lo mismo ni de la misma forma a un niño de un año que a uno de tres. El lenguaje sencillo, la entonación exagerada, los gestos, las imágenes, las canciones… todo suma. Y sobre todo, la energía que transmites. Si tú lo vives, ellos lo viven.
Algo que me marcó mucho fue ver que cada aula era un mundo diferente. Algunos grupos estaban más tranquilos, otros más inquietos; algunos participaban enseguida y otros necesitaban más tiempo. Ahí entendí que la flexibilidad es básica en educación infantil. Puedes llevarlo todo preparado, pero tienes que saber adaptarte en el momento, cambiar el ritmo, improvisar o incluso acortar el cuento si lo necesitan.
También confirmé algo muy importante: el cuento es una herramienta poderosísima. No solo trabaja el lenguaje, sino también la atención, la imaginación y el vínculo afectivo. Cuando un niño te mira fijamente mientras narras, o sonríe en una parte concreta, te das cuenta de que se está creando una conexión muy bonita.
A nivel personal, aprendí muchísimo sobre el control de la voz, la expresión corporal y la gestión del grupo. Pero sobre todo aprendí paciencia y empatía. Hubo momentos en los que algo no salió como esperábamos, y en vez de frustrarnos, tuvimos que respirar y adaptarnos. Y eso también es ser educadora.
Si tuviera que dar consejos para futuras experiencias, diría que preparen muy bien el cuento, que conozcan la edad del grupo, que elijan historias cortas y visuales, y que respeten siempre los tiempos de atención de cada niño. Pero lo más importante: que lo disfruten. Porque cuando tú disfrutas contando un cuento, esa emoción se transmite directamente.
Ha sido una experiencia muy positiva que me ha acercado muchísimo a mi futura realidad laboral. Me voy con más seguridad, más aprendizaje y, sobre todo, con la vocación todavía más reforzada.
| Cuento que leyó mi compañera |
| Cuento que leyó mi compañera |
| cuento que leí en la escuela Cuento que leyó mi compañera Cuento que leyó mi compañera Cuento que recomiendo Cuento que les encantaba en mi escuela de prácticas |
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