Expresión músical- Paisaje sonoro
EXPRESIÓN MÚSICAL
PAISAJE SONORO
En el taller musical hemos realizado una actividad muy interesante sobre el paisaje sonoro.
Primero por grupos fuimos moviéndonos por espacios interiores del centro o los espacios exteriores, fuimos paseando en silencio y observando que es lo que se escuchaba en el ambiente de esos espacios, y grabamos audios para luego mostrar e interpretar que fue lo que escuchamos.
En el camino a la cafetería escuchamos el sonido de la cadena de mi chaqueta, en la cafetería se oía a la gente hablar, en la terraza de la cafetería se escuchaban las cucharas caer en el barreño mientras recogían, en el autobús se escuchaba el murmullo de la gente hablando, y también en la terraza de la cafetería se escuchaba el ruido de las sillas cuando las movían.
Después de ir analizando los sonidos por los entornos tanto exteriores como interiores, nos sentamos el grupo a analizar y pensar con que sonidos podíamos relacionarlos, interpretarlos o a que nos recordaban cuando escuchábamos esos audios de esos sonidos.
Llegamos a la conclusión de que el sonido de la cadena nos recordaba a los cascabeles de los caballos cuando van trotando por las calles de los pueblos, el sonido de la gente hablando en la cafetería lo interpretamos directamente con un bla bla bla, el sonido de los cubiertos mientras se recogían lo relacionamos con unas campanas, el sonido del murmullo en el autobús lo interpretamos como el zumbido que crea una avispa y por último el sonido de las sillas cuando las movían lo relacionamos con unos tambores por el ruido fuerte y a veces incluso molesto.
Lo interpretamos en un dibujo y las líneas intermedias que separan cada dibujo son lo alto o bajo que se escuchaba cada sonido y con que intensidad.
Como educadora infantil, esta actividad sobre el paisaje sonoro me ha parecido una experiencia súper enriquecedora y sencilla a la vez. A veces estamos tan acostumbrados al ruido diario que no nos paramos a escuchar de verdad lo que nos rodea. El simple hecho de pasear en silencio por el centro, por la cafetería o incluso en el autobús, nos hizo tomar conciencia de que el mundo está lleno de pequeños sonidos que normalmente pasan desapercibidos.
Me encanta cómo algo tan cotidiano como la cadena de una chaqueta pudo transformarse, en nuestra imaginación, en los cascabeles de unos caballos trotando por un pueblo. O cómo el murmullo del autobús terminó siendo el zumbido de una avispa. Ahí es donde veo la magia de este tipo de actividades: en cómo fomenta la creatividad, la escucha activa y la capacidad de interpretar el entorno desde otra mirada.
Además, el momento de sentarnos en grupo a compartir lo que cada una había sentido o imaginado me pareció clave. No solo trabajamos la educación musical, sino también la expresión, el respeto por las ideas de los demás y la construcción conjunta de significados. Y al plasmarlo en un dibujo, representando la intensidad y la altura de los sonidos con líneas, conseguimos darle forma visual a algo que normalmente es invisible.
Como futura educadora infantil, me reafirma en que no hacen falta grandes recursos para crear experiencias de aprendizaje significativas. A veces, solo hace falta parar, escuchar y dejar que la imaginación haga el resto.
| Boceto de la interpretación y el dibujo |
Comentarios
Publicar un comentario