Expresión corporal- propuesta de movimiento

                                                          EXPRESIÓN CORPORAL 

PROPUESTA DE MOVIMIENTO 

El grupo de Henar, Dina, Amaya, María, Paula, Laura hicieron una propuesta de movimiento que estaba repartida en dos sesiones.

La primera teníamos que sentir como que éramos amapolas y teníamos que movernos al ritmo de la música, ponían música lenta, con más ritmo y con mucho ritmo, todos estábamos colocados en círculo.

La siguiente parte era un poco parecida, teníamos que movernos por el aula a la vez que el ritmo de la música y en el momento que nuestra compañera sacaba los colores del semáforo teníamos que actuar, si era verde seguíamos deprisa, si era amarillo era más despacio y si era rojo había que parar. 

Me parecieron poco elaboradas y muy iguales entre unas y otras, aparte la gente estaba un poco nerviosa por un examen de después y eso hacía que estuviéramos mas distraídos y poco participativos pero al final la propuesta salió hacía delante.

En esta propuesta de movimiento me fui con sensaciones un poco mezcladas, la verdad. Por un lado, valoro mucho la intención de trabajar la expresión corporal y el ritmo, que en infantil es algo fundamental. El cuerpo es su primer medio de expresión, así que cualquier dinámica que implique moverse, sentir la música y experimentar cambios de intensidad siempre tiene potencial.

La primera parte, la de convertirnos en amapolas y movernos al ritmo de diferentes tipos de música, me parece una idea bonita. La metáfora de la flor da juego para trabajar la suavidad, el balanceo, incluso el viento imaginario. Pero desde mi mirada de educadora infantil creo que faltó un poco más de acompañamiento. Si propones “somos amapolas”, es importante modelar: ¿cómo se mueve una amapola cuando hay brisa suave? ¿y cuando sopla viento fuerte? En infantil el modelado es clave. Si el adulto no participa como ejemplo, muchos niños se bloquean porque no saben qué se espera exactamente.

La segunda parte, la del semáforo, es una dinámica bastante conocida y funcional para trabajar la autorregulación y el control . Verde corro, amarillo voy más despacio, rojo me paro. Eso en infantil funciona muy bien porque es visual y claro. El problema es que al ser parecida a la primera , quizás dio sensación de repetición y poca evolución en la propuesta.

También influyó mucho el contexto. El grupo estaba nervioso por el examen posterior y eso se notaba en la energía. En infantil pasa exactamente lo mismo: el estado emocional del grupo condiciona totalmente la actividad. Si están alterados, cansados o preocupados, la participación cambia. Por eso como docentes tenemos que leer mucho el ambiente y, si hace falta, adaptar sobre la marcha.

Creo que otro punto a mejorar fue que las compañeras que dirigían la propuesta no participaran como modelos. En infantil, si tú te implicas corporalmente, te mueves, exageras gestos y disfrutas, el grupo se contagia. Si solo das consignas desde fuera, la actividad pierde fuerza y seguridad.

Aun así, valoro que la propuesta saliera adelante a pesar de las dificultades. Eso también es aprendizaje docente: no siempre las condiciones son ideales, pero hay que sostener la actividad y adaptarse.









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