Expresión corporal - Propuesta respira
Este taller me pareció una experiencia súper cuidada y muy coherente desde la mirada de educación infantil. Desde que entramos en la sala ya se notaba que había una intención clara: la ambientación hablaba por sí sola. La música relajante, las estrellas repartidas por el aula, las luces simulando el mar, los pulpos sobre las telas… todo creaba un clima mágico. En infantil, el ambiente es el tercer educador, y aquí estaba muy bien pensado.
El detalle de los peluches sobre cada esterilla me encantó. Que cada persona eligiera el que más le llamaba la atención genera conexión inmediata. Los objetos de apego en infantil son fundamentales porque aportan seguridad emocional. No es solo “un peluche”, es un mediador afectivo. Yo elegí el cerdo azul y rosa casi sin pensarlo, y solo ese gesto ya me hizo sentir más cómoda.
El inicio en círculo, con la relajación guiada y las pautas de respiración, me pareció un buen anclaje. Empezar todos juntos, marcando el ritmo respiratorio, ayuda a sincronizar al grupo.
Uno de los momentos más potentes fue cuando nos tumbamos boca arriba con el peluche sobre la tripa observando cómo subía y bajaba con la respiración. Es un recurso sencillísimo y muy visual para que los niños tomen conciencia de cómo respiran. Muchas veces pedimos “respira hondo”, pero no saben qué significa realmente. Con el peluche lo ven, lo sienten y lo entienden.
El uso de los sonidos del agua en los botes y la música del mar de fondo añadió una estimulación sensorial muy equilibrada. Y el cuento final me pareció precioso en cuanto a dinámica: que se movieran por el espacio para que la voz viniera de distintos lugares y que cambiaran de narrador según el personaje demuestra planificación y trabajo en equipo. Ese tipo de detalles mantiene la atención sin romper la calma.
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