visita profesionales danza
Alejandro y Skyler
Hoy hemos tenido una visita muy especial: dos bailarines profesionales han compartido con nosotros su experiencia dentro del mundo de la danza. Durante el encuentro, nos hablaron de su trayectoria, relatando vivencias tanto de sus inicios como de su situación actual. Resultó muy enriquecedor conocer de primera mano cómo ha sido su evolución personal y profesional, así como los retos y aprendizajes que han marcado su camino.
Posteriormente, tuvimos la oportunidad de realizarles algunas preguntas relacionadas con su vida y con la importancia de la danza en la infancia. A través de sus respuestas entendimos que la danza no es únicamente una disciplina artística, sino también algo fundamental para el desarrollo de los niños y niñas.
En primer lugar, la danza favorece el desarrollo motor, ya que mejora la coordinación, el equilibrio y el control corporal. Asimismo, ayuda a la construcción del esquema corporal y a la conciencia espacial. En el plano emocional, permite expresar sentimientos, liberar tensiones y potenciar la creatividad. Además, promueve la socialización y el trabajo en equipo, fortaleciendo la autoestima y la confianza en uno mismo a través del movimiento y la expresión corporal. Incluso habilidades cognitivas como la atención, la memoria y el sentido del ritmo se ven reforzadas mediante este tipo de actividades.
Esta experiencia nos ha permitido reflexionar sobre la importancia de la danza en el aula como un recurso educativo, entendiendo el movimiento como una forma natural y significativa de aprendizaje en la infancia.
Como propuesta sencilla para fomentar la danza en niños y niñas, se podría plantear una actividad basada en el juego y la exploración libre del movimiento. Por ejemplo, organizar una sesión con música variada ,suave, rápida, alegre o relajante e invitar a los niños a desplazarse libremente por el espacio. El docente puede acompañar la actividad con consignas imaginativas, como moverse “como si fueran plumas”, “como animales” o “como si el cuerpo pesara mucho”.
La sesión puede finalizar con un momento de relajación progresiva, en el que los niños reduzcan poco a poco el movimiento hasta sentarse o tumbarse, favoreciendo la calma y la interiorización de la experiencia. Así, la danza se presenta como una vivencia lúdica, accesible y adaptada a las necesidades evolutivas del alumnado.
Escuchar a dos profesionales hablar de su trayectoria, de sus inicios, de sus dudas, de sus esfuerzos y de dónde están ahora, me pareció muy inspirador. A veces vemos el resultado final ,el escenario, la técnica, la seguridad. pero no todo el camino que hay detrás. Y eso también es un aprendizaje muy potente para nosotras como futuras docentes: todo proceso necesita tiempo, constancia y pasión..
También me hizo reflexionar sobre la importancia de ofrecer experiencias artísticas reales en la escuela. Que profesionales compartan su vivencia acerca el arte a la infancia de una manera auténtica. No es lo mismo explicar qué es la danza que escuchar a alguien que vive de ella y la siente como parte de su identidad.
La propuesta me parece muy acertada: música variada, exploración libre y consignas imaginativas. Me gusta especialmente lo de “moverse como plumas” o “como si el cuerpo pesara mucho”, porque conecta con el juego simbólico, que es el lenguaje propio de estas edades. Cuando la danza se plantea desde el juego y no desde la técnica rígida, todos pueden participar sin miedo a “hacerlo mal”.
Y cerrar con una relajación progresiva me parece fundamental. En infantil es tan importante activar como aprender a volver a la calma. Esa transición ayuda a integrar la experiencia y a trabajar la autorregulación.
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