Más sobre el duelo en la primera infancia
El niño de preescolar en duelo
● Los niños de preescolar pueden mostrarse confusos y perplejos ante la pérdida de un ser querido y preguntar reiteradamente dónde está la persona fallecida, aunque se les haya explicado que ya no va a volver.
● Pueden reaccionar tratando de negar la realidad de la pérdida y formulando preguntas o afirmaciones ante la noticia que nada tengan que ver con lo sucedido.
● Los niños pueden darme muestras de que han comprendido y aceptado la pérdida, y al cabo de un tiempo, preguntar de nuevo cuándo volverá la persona que ha fallecido. Este comportamiento responde a un intento de comprobar la realidad de la pérdida.
● Ante la inquietud y desconcierto provocados por la pérdida es posible que el niño muestre comportamientos regresivos, así como una actitud más irascible, quejosa y dependiente.
● Es habitual que, ante la pérdida de un ser querido, los niños imiten la conducta o la forma de reaccionar de sus adultos cercanos.
● Los niños de esta edad necesitan que les expliquemos de forma clara y sencilla que su familiar ha muerto. Debemos ayudarles a que comprendan lo que la muerte tiene de irreversible, absoluta y definitiva para poder ir elaborando lo sucedido. El uso de metáforas puede confundirles.
● Resulta de gran ayuda explicarles que significa que una persona muera, cómo nos sentimos por ello, qué vamos a hacer a partir de ahora y cómo nos despedimos de las personas que fallecen. También es adecuado tranquilizarlos sobre nuestra propia salud y nuestra intención de seguir cuidándose.
● Conviene que nos mostremos pacientes y reaccionemos con enfado frente a las conductas regresivas, las rabietas o las quejas.
● Si las conductas no son excesivamente radicales, es preferible dejarlas pasar por un tiempo, y cuando tengamos ocasión, traducirle al niño lo que verdaderamente le pasa, es decir, reflejar su inquietud y su enfado por la muerte de su familiar.
● Si estas conductas regresivas van remitiendo, es importante reforzar los avances del niño.
● Es importante que le ofrezcamos hablar de lo que siente mostrándonos cercanos y abiertos con nuestros propios sentimientos.
● Es adecuado aprovechar los momentos de juego o de dibujo en los que podamos ver reflejadas sus inquietudes sobre la muerte para hablar con ellos de lo sucedido.
● Ante la posibilidad de que se comporten de forma dependiente y se muestran inquietos y temerosos por quedarse solos o desprotegidos, es importante tranquilizarles asegurándose que les vamos a seguir cuidando.
● Los niños necesitan mantenerse cerca de su familia cuando fallece un familiar. Es conveniente no sacarles de su entorno habitual y mantenerlos incluidos en la despedida.
El niño en duelo en el aula ¿cómo ayudarle? ¿Cómo ayudar desde el colegio al niño en duelo?
Después de la familia, el colegio es el lugar donde los síntomas de un niño en duelo van a manifestarse con mayor frecuencia. La escuela se convierte en un lugar importante donde poder ayudar a los niños en su proceso de duelo. Es de suma importancia que el profesorado sea debidamente informado de lo sucedido y que cuente con los conocimientos necesarios para poder ayudar al niño en su duelo y no caer en errores que puedan complicar su proceso. Es necesario que los padres informen previamente al colegio de lo sucedido y que se mantengan en contacto regular con los padres para compartir y poner en común el protocolo escolar que está siguiendo, además ayudar a la familia si tiene dificultades o se encuentran sobrepasados por la situación.
¿Cómo se comporta y cómo se siente un niño en el aula?
Es importante saber reconocer algunas de las conductas más comunes del niño en duelo, especialmente para comprender el porqué de ese comportamiento. 1. Problemas de atención y concentración Puede parecernos que el niño esté distraído, no presta atención y se entretiene con cualquier cosa, sin percatarnos del intenso trabajo de duelo que está llevando a cabo interiormente.
Lo normal para un niño en duelo es que no pueda rendir igual que los demás, debido a que a menudo sus sentidos no estarán puestos en la tarea escolar, sino en su mundo emocional ahora dañado y confuso a causa del impacto y el dolor de la muerte.
2. Dificultades de memoria Es posible que el niño en duelo tenga problemas de memoria y se olvide con más frecuencia de las cosas. Que les cueste hacer los deberes, sino que incluso en algunas ocasiones se olviden de hacerlos, puede ocurrir que no recuerden la fecha de un examen, un trabajo o se olviden de algún libro o material.
3. Arranques repentinos de llanto Aunque vaya pasando el tiempo, los recuerdos y las emociones pueden aflorar en cualquier momento como algo esperable en las personas en duelo.
¿Cómo pueden los profesores ayudar en el aula?
1. Mantener la normalidad en el aula
Es importante que el niño vuelva a una clase cuyo funcionamiento sigue siendo el mismo y donde los límites, normas y exigencias no han cambiado. La normalidad ayuda mucho a los niños, el profesor no puede olvidar la verdadera situación en que se encuentra el menor. Es fundamental tener en cuenta que su capacidad de rendimiento, de atención y de concentración va a disminuir a consecuencia de su dolor y su malestar interior, haciendo que le cueste seguir el ritmo de la clase.
2. Mantener una comunicación regular con los padres o tutores del menor Conviene que el tutor se mantenga en contacto lo más habitualmente posible con los padres del niño en duelo, conocer la realidad de la familia y la situación por la que atraviesan sus miembros tras la pérdida, informar de todo lo que estemos detectando o trabajando con el menor en la escuela.
Comentarios
Publicar un comentario